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Cinco senadores tienen la llave de la Cámara alta nacional. Forman parte de la mayoría opositora de 37 legisladores que hace diez días tomó el control del cuerpo y desplazó al oficialismo de varias comisiones clave.
Pero su anti-kirchnerismo no es ferviente y pueden acompañar al Gobierno eventualmente, de acuerdo al proyecto que esté en discusión. Juegan, en mayor o menor medida, como líberos.    
Los justicialistas pampeanos Carlos Verna y María de los Ángeles Higonet, la peronista crítica de Santa Fe, Roxana Latorre, la ex frepasista rionegrina, María José Bongiorno, y la liberal correntina Josefina Meabe pueden ser vistos como fisuras dentro de una oposición heterogénea y sobre ellos revolotean los halcones kirchneristas para tratar de inclinar la balanza a su favor.
Sin embargo, estos cinco protagonistas aclaran que son parte del crisol anti-K y que no comulgan con los Kirchner.
"Nadie puede asegurar, firmando con su propia sangre, el resultado de una votación en el Senado. Esto cambiará todas las semanas, habrá que acostumbrarse a que las alianzas sean transitorias", explicó el senador mendocino Ernesto Sanz, presidente de la UCR nacional y viejo conocedor de los movimientos de la Cámara alta, ya que durante 4 años presidió el bloque radical.
La santafesina Latorre, ex aliada de Carlos Reutemann, y la rionegrina Bongiorno (que llegó al Senado en 2007 de la mano del kirchnerismo pero se distanció tras las elecciones de junio de 2009) dieron la nota en las últimas horas.
Mientras la oposición más ortodoxa las contaba entre los 37 senadores que votarían el jueves en contra del pliego de Mercedes Marcó del Pont para presidir el Banco Central, las dos damas anunciaron a escasos minutos de la sesión que jugarían con el oficialismo y salvarían a la economista K. Los argumentos de una y otra senadora fueron distintos y luego de su vuelco varios colegas, como el cordobés Luis Juez, blanquearon sus sospechas de que ambas podrían haber "vendido" su voto al oficialismo.
Aunque las miradas se depositaron sobre todo en Latorre, la rosarina no bajó al recinto y evitó, con el resto de la oposición, que el oficialismo consiguiera el quórum para sesionar y ratificar en el acto a Marcó del Pont. La rionegrina, en cambio, fue más lejos: se sentó en su banca, en la última fila del hemiciclo, y dejó al oficialismo cerca de la hazaña.
Latorre llegó al Senado hace ocho años, en 2001, cuando los senadores fueron elegidos por primera vez en forma directa. Fue, hasta fines del año pasado, la co-equiper de Carlos Reutemann en el Congreso y una de sus voceras. Incluso fue reelecta junto al ex gobernador en una elección que el PJ anti-K ganó por escaso margen al socialismo.
Pero en agosto, sucumbió a las presiones del oficialismo y habilitó con su firma, la octava que necesitaba el kirchnerismo, que la delegación de facultades legislativas al Ejecutivo -entre ellas la de fijar las retenciones a las exportaciones agropecuarias- pudiera ser tratado en el recinto y convertida en ley.
Desde entonces conforma un bloque unipersonal que reporta, con muchas interferencias, al interbloque del Peronismo Federal que conduce Adolfo Rodríguez Saá. La mejor prueba de estos cortocircuitos se vio el jueves, cuando tras una secreta y dura pelea con el puntano, la rosarina salió a explicar su voto a favor de Marcó del Pont y tiró una frase que puso la piel de gallina a varios: "En el Parlamento se respira golpismo".
Bongiorno llegó al Senado de la mano del presidente del bloque oficialista, Miguel Ángel Pichetto. El rionegrino perdió las elecciones de gobernador contra el radicalismo K, en setiembre de 2007, pero en octubre de ese año se unió al Frepaso y le ganó al radical Pablo Verani, un ex gobernador, la elección legislativa. Su compañera de boleta fue Bongiorno, quien comenzó militando en el UCR y se sumó al Frente Grande tras colaborar con el intendente frepasista de Cipoletti, Julio Arriaga.
La rionegrina ya había dado muestras de independencia en 2009, cuando votó en contra de la ley de Medios. Desde entonces, la oposición más dura la consideraba aliada firme. Pero fue un error, Bongiorno bajó al recinto el jueves y está a favor de Marcó del Pont.
Para demostrar que está y no está a la vez con el oficialismo, Latorre ya anticipó que votará en contra del DNU que creó el Fondo del Desendeudamiento, por el cual el Gobierno se hizo de las reservas del Central. Y es una de las autoras del proyecto de ley por el cual se modificará el reparto del impuesto al cheque a favor de las provincias.
Bongiorno no ha dicho qué piensa del uso de los ahorros del Central, pero sus allegados dicen que el jueves estaba dispuesta a debatir la coparticipación del impuesto al cheque, ya que considera que las provincias están asfixiadas por la Nación.
Verna fue senador entre 1993 y 2003 y gobernador de La Pampa hasta 2007. Como desea volver a comandar su provincia, en la campaña electoral de 2009 tomó el recaudo de distanciarse del kirchnerismo para poder ganar agónicamente la elección. Por eso cuando asumió, decidió no ser parte del bloque oficialista y junto a Higonet, una ingeniera que fue su colaboradora e intendenta de la localidad de Guatraché, armaron rancho aparte.
Este jueves estaban dispuestos a bochar a Marcó del Pont, pero curiosamente el martes le abrieron el camino a la Casa Rosada para, con un proyecto de ley redactado en espejo del DNU 298/2010, destrabar el uso de las reservas del BCRA. Parecen posiciones contradictorias porque, al fin y al cabo, el rechazo al pliego de la economista K encuentra como principal motivo haber girado U$S 4.382 millones al Tesoro a sólo pedido del Gobierno.
La correntina Meabe es la única de los cinco senadores "llave" que no ha jugado por ahora con el oficialismo. Pero sobre ella se depositaron las primeras sospechas ya que Corrientes es una de las provincias más ahogadas financieramente. Fue electa senadora por la lista que apadrinó el ex gobernador Arturo Colombi y el vicepresidente Julio Cobos.
Pero no es radical, es la presidenta del centenario Partido Liberal de Corrientes y fue durante los últimos 7 años presidenta de la Cámara de Diputados provincial. En su partido la llaman "la dama de hierro", por su temperamento firme, y el establishment correntino le dice "la Doña", porque es una conocida y exitosa empresaria y agricultora. Voces del radicalismo, que hoy la consideran una aliada estratégica, dicen que es Cobos quien la retiene dentro del núcleo duro de la oposición
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